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viernes, 8 de mayo de 2009

Perdidas

Hace un año más o menos una amiga y yo nos decidimos a ir a visitar a un amigo que se había puesto muy enfermo.

Más tarde, nos dimos cuenta de que su casa estaba realmente lejos, pero nos echamos a andar, pensando que no nos llevaría mucho tiempo.

Después de subir varias cuestas, pero conseguimos llegar, aunque bastante cansadas.

Timbramos, pero nadie abría la puerta, creíamos que no tardarían mucho en llegar, por lo que esperamos un buen rato a que regresaran.



Estaba anocheciendo y aún no habian llegado, así que no esperamos más y nos fuimos.

Mi amiga me dijo que conocía un atajo quee había por el medio del monte que había por allí cerca y para llegar a casa lo más pronto posible y antes de que se hiciera de noche, decidimos coger el atajo.

Luego, anduvimos bastante tiempo hasta que mi amiga me dijo:

- Posiblemente estemos perdidas.

Y estaba en lo cierto, estábamos perdidas.

Estábamos desesperadas, porque ya se había hecho de noche, nos encontrábamos en el medio del monte y por si fuera poco, nuestros padres nos echarían una buena bronca al llegar a casa, (sí es que llegábamos).

De repente, empezó a llover y en vez de dejarnos llevar por la desesperación, nos echamos a correr para intentar encontrar la salida.

Conseguimos unas ramas lo suficientemente resistentes como para aguantar nuestro peso y aligeramos el paso.

Nos pusimos muy contentas cuando conseguimos, con mucho esfuerzo, salir de aquel bosque siniestro, porque aunque sabíamos que estábamos en nuestro pueblo, estábamos asustadas.

Pero la mala noticia es que seguía diluviando.

Estábamos empapadas de pies a cabeza, pero nos llenamos de valor y seguimos corriendo.

Las casas más próximas ya habían apagado las luces y solamente nos guiábamos por los pequeños focos del centro del pueblo. Por fin,después de recorrer un buen trecho, llegamos a mi casa.

Nuestras madres nos echaron la bronca del siglo, pero por lo menos no tuvimos que dormir en el monte.




miércoles, 6 de mayo de 2009

Mi primer viaje en avión

Cuando era muy, muy pequeña, tendría como mucho cuatro añitos, fui por primera vez en avión. El avión era tan grande que probablemente cupieran más de trescientas personas, antes de verlo me habían explicado que era mucho más grande que la casa de la tía, pero cuando lo vi me quedé sin aliento, ante mí estaba un enorme bicho de metal con un extraño parecido a la forma de un ave, pero cuando entramos después de quince minutos apenas quedaba sitio libre.
Después de sentarnos, esperamos muy poco antes de que despegara, yo me puse un tanto nerviosa al sentir al avión moverse, porque antes de que viniéramos había visto una horrible noticia, que trataba sobre la muerte de muchas personas al estrellarse un avión en no sé dónde, empecé a decir que si nos moríamos en poco tiempo, le dejaría a mi mejor amiga, mi muñeca preferida, por la cual nos habíamos peleado en numerosas ocasiones, aún hoy me acuerdo de la cara que pusieron mis padres y la escasa gente que me había escuchado.
Después de una hora empecé a aburrirme de ver siempre lo mismo, unas nubes muy blancas, pasado poco tiempo me dormí.


Soñé que nuestro avión tan grande se estrellaba contra una casa, llena de flores y plantas, con maravillosos olores como la carne asada que hacía mi tía los domingos, y los perros ladrándole al cielo y mi familia viéndonos con una cara de horror. No me di cuenta de que les pasaba, porque tendrían esas caras..., un momento después comprendí que nos íbamos a estrella, justo en el momento de la colisión, oí que alguien decía Marina despierta, vamos despierta. Primero abrí un ojo y después el otro y comprendí que había estado soñando, menos mal... mi madre me dijo que ya habíamos llegado, y me desperté del todo ya que quería ver el nuevo mundo donde nos habíamos ido de viaje.

Una mala caída.


Llevo llendo a lucha libre desde los seis años, todos estos años de práctica han tenido su resultado, ahora soy campeona gallega de lucha libre y me faltó poco para ser campeona de España. Digo que me faltó poco porque me pasó una cosa muy mala...
El campeonato se celebraba en Alicante, en una playa muy grande rodeada de muchos chiringuitos y tiendas, todo era muy colorido. Me faltaba como mucho media hora para que me tocara calentar un rato así que me fui a un bar y me tomé un helado enorme, demasiado para mi pequeño estómago, en circunstancias normales no me lo podría haber tomado yo sola pero hacía demasiado calor allí.
Ya me tocaba entrenar y practicar a mí, mi contrincante era de un equipo de Valencia, era peor luchadora que yo así que tranquila me puse el traje y empezó la lucha.
Me hizo unas cuantas llaves y yo otras tantas a ella, le iba ganando por un punto, todo el mundo me aplaudía y gritaba mi nombre para animarme y yo estaba rebosando de felicidad aunque solo fuera un ensayo, pero lo malo vino después, empecé a encontrarme indispuesta, tenía muchas ganas de vomitar y me dolía el estómago. Al final me ganó la valenciana se llamaba Lucía nos dimos la mano y me fui a descansar un rato. Mi entrenadora fue a un bar y me pidió una manzanilla pero no tenían, que es lo normal en un chiringo de playa, fuimos en busca de un bar para que pudiera tomar la infusión pero ninguno tenía, así que lo dejamos pasar, además ya me encontraba mucho mejor.
Faltaba aproximadamente una hora para que empezara el gran campeonato, yo luchaba de tercera y me tocaba con una de Murcia con la que ya había luchado otras veces, era bastante buena pero yo me había propuesto ganar el combate costase lo que costase.
Era mi turno, entré en el recinto de la playa donde se luchaba, estaba peleando bien, muy bien, la gente me volvía a animar y a aplaudir prácticamente tenía el combate ganado, estaba a punto de ser la campeona de españa de mi categoría...pero de pronto la murciana me hizo una llave muy complicada, consiste en que ella se agacha, hace fuerza contra abajo y me tira por encima de su hombro, caí de narices contra la arena no era capaz de moverme y me quedé en la playa tumbada. Los médicos vinieron y me pusieron en la camilla, me preguntaron donde me dolía y les dije que cerca del hombro me estuvieron tocando un rato y finalmente me dijeron que tenía la clavícula izquierda rota y que me tenían que llevar rápidamente a un hospital, era muy grave.
Llegué al hospital, mi entrenadora estaba conmigo intentando localizar a mis padres, que esta vez no habían venido a verme porque mi abuela estaba en el hospital.
El médico entró en la habitación en la que estábamos, nos dijo que era bastante grave, que el hueso de la clavícula se me estaba clavando en un pulmón y eso me estaba impidiendo respirar con total normalidad y luego dijo unas palabras que se me quedaron gravadas " hay que operar" me asusté bastante pero las enfermeras me dijeron que no tenía porque hacerlo que era una operación sencilla, pero aun así estaba asustada ni siquiera estaban allí mis padres.

Tres meses y medio después estoy bien, el hueso de la clavícula ya se soldó y ya puedo ir al instituto, me pasé casi dos meses sin poder salir de casa pero gracias a eso tardé menos en recuperarme. De momento no puedo ir a lucha libre pero espero que dentro de poco pueda volver a mi hobbie favorito.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Las dos últimas horas sin clase

A las doce y cuarto, segundo, tercero y cuarto, bajamos para el patio a coger el autobús. En el autobús, me senté al lado de Tamara y delante de Lupe. Las tres hablamos asta llegar al auditorio. En el auditorio, me senté al lado de Tamara y de Rubén.
Durante el musical, me quede dormida porque me aburría un poco.
Cuando desperté no encontré a nadie. Yo me puse muy nerviosa, pero en realidad, era un sueño. Más tarde me desperté y lo que quedaba del musical lo mire todo.
De vez en cuando, nos echábamos unas risas porque contaban algún chiste.
Cuando termino, salimos para fuera y nos pusimos a charlar con nuestros amigos. Al llegar el autobús, nos montamos y subimos para el instituto. Cogimos la mochila y regresamos para casa.