martes, 15 de diciembre de 2009

Rosa y su madre

Un día por la mañana, una niña llamada Rosa decidió ir a dar una vuelta con su madre por el parque, al salir de casa, se encontró a una señora mayor llorando en un banco de la carretera.
Rosa le preguntó qué le pasaba, pero la señora no quería decirle nada porque tenía vergüenza. Rosa siguió insistiendo, pero nada, la señora no respondía. Rosa decidió sentarse a su lado mientras la madre se fue sola a dar la vuelta.
Al cabo de un rato la señora le dijo. -Me llamo María y me siento muy sola porque no tengo a nadie que quiera estar conmigo-. Rosa se puso triste y decidió ir cada día a su casa, María se puso muy contenta y le dijo. -Yo estaré aquí un rato más y me iré para casa.
-Vale, yo iré a buscar a mi madre que ya se fue hace rato y no ha vuelto – contestó Rosa.
Salió en busca de su madre pero no la encontró por ningún sitio. Rosa se preocupó y siguió buscando pero no la encontró, se fue para su casa preocupada. Al llegar escuchó un ruido en la puerta. Estaba asustadísima porque no sabía qué era lo que estaba pasando así que se metió en su habitación y decidió no salir. Al cabo de un rato, escuchó un ruido que procedía de su puerta, asustada decidió salir y cuando miro hacia atrás vio una sombra que se dirigía hacia ella. Rosa se ponía cada vez más nerviosa y de repente esa sombra se parecía a su madre, exactamente era su madre. Se puso muy contenta y le preguntó a dónde había ido y su madre le contestó. -Fui a casa de la abuela a llevar unas cosas ¿tú que estuviste haciendo?
-Nada estuve toda la tarde muerta de miedo esperando a que volvieras porque te estuve buscando y no te encontraba hasta que volviste- dijo.
-¿Aun te sigue apeteciendo ir a dar es vuelta? Rosa le contesto que sí y se pasaron lo que quedaba de tarde fuera de casa, hasta cenaron fuera. Y desde aquel día Rosa siguió yendo a casa de María cada día.

3 comentarios:

Manuel Riveiro Sotelo dijo...

Te lo curraste mucho

Miguel Rodríguez Martínez dijo...

Está muy bien.

Raúl Brun dijo...

Es un poco aburrido de más. La verdad es que no es para Nobel de literatura pero está bien.