jueves, 17 de diciembre de 2009

El payaso diabólico

Marina siempre había sido muy fan de las películas de miedo. Vio todas las películas de miedo que te puedas imaginar, pero en lugar de chillar y gritar como los demás, a ella ese tipo de películas le daban risa.

En las casas de terror, ella se lo pasaba en grande, y cuando la gente le preguntaba como lo hacía, ella decía:"No sé..."

Un día, el día antes de Halloween, Marina tenía preparado para el día siguiente su disfraz de niña del exorcista. A ella siempre le había gustado mucho esa película, y por culpa de eso, mucha gente decía que era rara. Pero aunque le gustaran esas cosas, también le gustaban las mismas cosas que a cualquier niña de su edad: ir de compras, ver series de adolescentes en la tele y poner la música muy alta.

Marina estaba en casa de su prima. Esa prima se llama Virginia, que tenía los mismos gustos que ella, y por eso se llevan tan bien.

Virginia decía que la noche más especial del año es el 31 de octubre, la noche de Halloween, porque era más fácil hablar con los muertos. Marina nunca había hecho eso, y su prima le dijo que si quería, que podía enseñarle. A Marina le daba un poco de cosa, y le dijo que no.

Cuando su madre fue a recogerla, le dijo si podía quedarse a dormir en su casa una amiga, y la madre dijo que sí. Marina llamó a su mejor amiga, Melania.

Ya en su casa, bajó a alquilar una película de miedo, "Rec", para verla por quinta vez. Melania lo pasaba muy mal con las películas de miedo, porque después tenía pesadillas.

Cuando acabaron de ver la película, enseguida se fueron a dormir, porque al día siguiente tenían colegio.

Marina se quedó dormida enseguida, pero Melania no podía pegar ojo después de haber visto eso, además, cuando al fin conseguía dormirse hablaba en sueños, lo que despertó a su amiga, y le dijo que podían dormir juntas si tenía mucho miedo.

Al día siguiente, se vistieron con su ropa normal, y llevaron sus disfraces en una bolsa, para cambiarse en el colegio.

En la parada del bus, Melania parecía inquieta, y cuando Marina le preguntó, ella respondió que tenía miedo por lo que pudiera pasar hoy en el colegio, porque sabía que los mayores harían una casa del terror, como todos los años. Marina le dijo que no se preocupara, porque estarían juntas.

Ya en el colegio, cuando estaban dando clase, los profesores mandaron a los alumnos a ponerse sus disfraces. Marina y Melania fueron juntas a cambiarse, como siempre.

Cuando salieron del baño, Marina salió vestida de niña del exorcista, y Melania de vampiresa. Había que reconocer que el disfraz de Marina daba un poco de miedo.

El día de Halloween nunca daban clase, lo cual era una alegría para los alumnos, porque podían hacer lo que les apetecía, y Marina y Melania andaban paseando por el instituto, hablando de sus cosas. Pero había una cosa que Marina no le había dicho nunca a nadie: la noche antes de Halloween, ella tenía un sueño que se repetía todos los años, y era que ella estaba en una casa de aspecto viejo, sentada en un sillón viendo la tele, y de repente aparecían un montón de zombis, y la perseguían por toda la casa. Ella corría y corría por un pasillo larguísimo, pero al final de ese pasillo la esperaba una vieja con un camisón todo ensangrentado, era como sacada de una película de terror. Esta vieja era una zombi-vampira, y justo cuando la vieja se abalanzaba sobre Marina para morderla, ella se despertaba. Era la única vez que Marina tenía miedo.
Los profesores avisaron a los alumnos de que la Casa del Terror ya estaba lista, y que los llamarían para entrar por grupos. Melania se puso nerviosa y agarró la mano de Marina, y ella dijo:
-¿Pero qué te pasa?
Melania respondió:
-Marina, yo no quiero entrar ahí. ¿Y si me pasa algo?
-Melania no seas tonta, ¿Qué te va a pasar si es todo mentira?
Melania se quedó pensando, y al final Marina la convenció. Llegó el turno del grupo de Marina y Melania, con 6 niños más de su clase: Ariadna, Jonathan, Lourdes, Jenny, Fátima y Omer.

Cuando entraron a la casa del terror, Melania se agarró fuerte a Marina, y ella le dijo que no se preocupara.
Ya en la casa, Melania estaba temblando del miedo que tenía.

Las hicieron pasar por un pasillo oscuro, apenas se veía nada, y se escuchaban unas voces y gritos.
Melania estaba agarrada a Marina, como no, no se soltaba de ella ni con agua caliente.
Al final del pasillo había una puerta. Un chico muy alto vestido con un disfraz de payaso diabólico la abrió, y les dijo que pasaran. Así lo hicieron.
A través de esa puerta, había un sillón y una tele encendida, igual que en el sueño de Marina. Ella se empezó a poner nerviosa, porque no se imaginaba qué pasaría de verdad.
El payaso diabólico de antes le mandó a Marina que se sentara en el sillón, y la ató con unas cadenas. Se llevaron a los demás niños, entre ellos Melania, que estaba gritando como una loca por su amiga -¡¡¡Marinaaaaa, socorroooo!!!
La pobre Marina no pudo ni mirar a su amiga de lo fuerte que la ataron, no se podía ni mover.
La dejaron sola en la habitación, atada al sillón y con esa tele encendida, como en su sueño. Marina empezó a llorar, a pasar miedo de verdad. En la tele se veía a una niña, también atada a un sillón y viendo la tele.
De repente, aparecieron una vieja y unos zombis
y empezaron a gritar para meterle miedo. Marina sentía que no podía más y gritó más fuerte que en toda su vida, esperando que alguien la salvara. De repente, escuchó como se rompía un cristal y se desmayó. Lo último que recordaba era que quería que Melania estuviera con ella.
Se despertó llorando y sudando del miedo que tenía. Al final todo había sido un sueño: el día de Halloween, la Casa del Terror...todo. Marina juró que no volvería a ver películas de miedo nunca más.
Cuando fue al baño a lavarse la cara, se encontró con que tenía un corte en el cuello.

4 comentarios:

Miguel Rodríguez Martínez dijo...

Si le cambias el título engancha más. Pero está muy bien.

Anthony Smith dijo...

Está muy bien. Sabes como hacer temblar a todo el mundo

Yaiza González dijo...

Está muy bien,me gusa mucho además engancha sobre todo cuando fue lo de la casa del terror.

Silvia Francisco Sotelo dijo...

Está muy bien esta muy bien lo del sueño de la casa del terror y lo de la vieja ya no hablemos... pero tienes que cambiar de título. Un beso. Te quiero.